Resumen del año 2016 y expectativas 2017. La vida son momentos

La vida son momentos 

A pocos minutos de concluir este 2016 he recibido una de las llamadas que más ilusión me hacen cada año. Son ya 14 años en los que se repite una tradición que es un ritual. Muchos kilómetros nos separan y ya hace varios años que no nos vemos, pero nos seguimos sintiendo unidos. Como en 2002 cuando nos conocimos. Es habitual que estas conversaciones me dejen pensativo, pero esta vez ha ido más allá. Me ha dejado tocado y ha despertado la inspiración para estas líneas de valoración del año saliente y expectativas para el que entra.

2016 ha sido un año duro en muchos sentidos. Decía una escena de una película a la que guardo un muy buen recuerdo que «nada golpea más fuerte que la vida, pero no importa lo fuerte que golpeas sino lo fuerte que pueden golpearte, y lo aguantas mientras avanzas. Hay que soportar sin dejar de avanzar, así es como se gana».

Es cierto. La vida es dura. A veces, incomprensiblemente dura, pero siempre podemos sacar una lección positiva. Por muy negativa y dura que sea una situación que estemos viviendo, siempre nos dejará una enseñanza, una lección y algo positivo que nos hará crecer como personas.

Tras escucharlo y compartir casi una hora de confidencias, he vuelto a recordar a una persona muy especial para mí y que este 2016 se ha llevado para siempre, mi abuela. «Aprovecha cada segundo y vive como si fuera el último, nunca sabremos cuando se acabará este regalo que se llama vida», decía ella. «Lucha, aprende, vive, ríe, disfruta y permanece siempre con los tuyos, la vida son momentos» era algo que siempre me recalcaba.

Y así es. La vida son momentos. Este 2016 empezaba con la alegría de compartir con ella el paso a un nuevo año tras superar una insuficiencia cardiaca. Sabía que ya estaba en el tiempo de descuento, y, de alguna manera, había que devolverle todo lo que hizo por mí cuando era un bebé y a lo largo de estos 32 años. Me centré en ella, la animé, la ayudé, luché con ella por estar en uno de los momentos más importantes de la familia. En marzo se celebraría una boda y no podíamos perdérnosla. «Mereció la pena luchar tanto por estar aquí» fueron sus palabras ese 8 de marzo mientras me agarraba fuerte la mano y mis ojos se volvían a inundar de lágrimas.

Ocho días después, y tras estar seis dormidita, se fue. En paz. Feliz. Con la calma de haber vivido todo lo que tenía que haber vivido y con el ansia de reunirse con su marido allá en el cielo.

Fue un palo para toda la familia. «María era mucha María» como decíamos todos, pero hasta en sus últimos momentos nos dio una lección de vida, de coraje y de fortaleza.

De ella aprendí mucho, y siempre la tengo presente, al igual que mi abuelo. Me dejé todo por ellos. Lo di todo. Y con esa sensación es con la que me quedé. Mentiría si dijese que no los echo de menos, pero allá donde estén sé que están escuchando estas palabras salidas desde el corazón.

Este 2016 también me deja la alegría de compartir viajes y vivencias diarias con una personita que cada vez es más especial. Comprensión, amor y complicidad se han unido para construir dia a día una relación fuerte, sincera y sentida.

También he de dar las gracias a todos aquellos con los que he compartido algún segundo en este año. Amistades sinceras. Capaces de adaptarse a este desastrito que soy, pero al que a lo largo de todo el año no han dejado de demostrar el amor que le profesan. Es mutuo.

La vida son momentos. Por eso a este 2017 le pido fuerza, coraje, aprendizaje, amor, diversión, sentimiento y sobre todo salud. Salud para mí y para todos.

Afrontamos un año con la mayor de las esperanzas. Si se cree y se quiere, se puede.

Por eso, brindo en este instante por los millones de momentos que llegarán estos próximos 365 días.

Feliz Año nuevo a todos. Se les quiere.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *